Road Trip por Portugal

Viaje por la costa de Portugal

Desde Braga hasta el Algarve

Portugal se ha convertido en uno de los destinos más demandados por los españoles, y no hay mejor manera de comprobarlo paseando por sus calles, donde se habla más español que en Mallorca. Nosotros decidimos alquilar un coche para movernos por toda la costa, un viaje de nueve días que esperemos que os deje tan buen sabor de boca como a nosotros. ¡Ya queremos repetir!

Primer día: Oporto

Como llegamos por la tarde, nos dimos una vuelta por Oporto para la primera toma de contacto con la ciudad. Nuestra primera parada fue la avenida de los Aliados, donde se encuentra el Ayuntamiento y una de las plazas más importantes de Oporto, la Plaza de la Libertad. Tras pasar por la estatua ecuestre del rey Pedro IV, fuimos a la estación de trenes San Bento, uno de los puntos de interés más conocidos de Portugal.

Mercaconsejo: aunque sea verano, nosotros fuimos en julio, llevad ropa de manga larga para las noches. ¡Hace frío!

Segundo día: Oporto

Después de un buen desayuno, fuimos a la Torre de los Clérigos. Es importante que si tenéis la oportunidad, vayáis a primera hora. A eso de las 10.30 de la mañana ya es más agobiante subir los 200 escalones para tener las impresionantes vistas de la ciudad. El coste es de cinco euros por persona.

La ruta tiene una parada a escasos metros, sobre todo para los amantes de Harry Potter. Se trata de la librería Lello e Irmao. Aunque parezca mentira, para entrar hay que pagar cinco euros, que se pueden canjear luego por un libro de la tienda (hay obras en casi todos los idiosmas). Eso sí, no esperes que sea una ganga, es más, terminarás pagando lo mismo que cuesta un libro aun con el descuento de los cinco euros.

Pero antes de todo, hay que pasar por la tienda que hace esquina, en la parte de arriba de la calle. Es donde se compra la entrada y donde dejas tus pertenencias en una taquilla que ellos mismos ponen a tu disposición de manera gratuita. Como en casi todos los destinos turísticos, tendrás que tener paciencia por la cantidad de gente que hay. Nosotros fuimos a eso de las 10.30 horas y todavía era practicable.

Vistas desde la Torre de los Clérigos. Foto: MERCADER DE VIAJE

A continuación nos movimos hasta Nuestra Señora Do Carmo, la Capilla de las Almas y el Mercado do Bolhao. Este último estaba de reformas así que nos quedamos con las ganas.

Después de reponer fuerzas, hicimos camino hacia la Catedral. Es factible hacerlo a pie, aunque si no es tu mejor día, la gente aconseja hacerlo en tranvía. Acabamos de empezar el viaje, así que aún estábamos frescos para hacerlo andando. Tras pagar tres euros por la entrada del claustro y la sala del tesoro, en media hora estábamos rumbo al próximo destino.

Es el caso del Palacio de la Bolsa, que cierra a las 18.30 horas. ¡Esto hay que tenerlo en cuenta! Nosotros llegamos al último pase para el guía en español, que va incluido en la entrada, ya que no dan la opción de hacer la visita por tu cuenta. El coste es de nueve euros. Nosotros aconsejamos mucho esta parada porque también da una visión general de la ciudad y ayuda a comprender su historia.

Tras esto, nos fuimos directos a hacer el crucero de los seis puentes, para lo que también cogimos el último barco que salía ese día… Fue desde la ribera, a la misma altura más o menos del Palacio de la Bolsa. Nos costó 15 euros por una ruta de 50 minutos que además incluía una cata de vinos en Porto Cruz, que canjeamos al día siguiente en Vila Nova de Gaia. 

Tercer día: Escapada a Braga y Guimarães

El tercer día fue para nuestra escapada a Braga y Guimarães. Si tienes tiempo, es recomendable al 100%, sobre todo nuestra primera parada: Bom Jesus do Monte (Braga). El acceso es fácil con coche. Para aparcar podéis subir hasta que os encontréis el pago del parking, que es un 1 euro por todo el día. Nosotros pasamos allí toda la mañana, es una pasada.

Para comer optamos por hacerlo ya en Guimarães. Hay una plaza llena de bares, así que no habrá problema por encontrar algo de vuestro agrado. Después de callejear por esta histórica ciudad, entramos por dos euros al castillo y pusimos rumbo hasta Oporto de nuevo.

Teníamos una cuenta pendiente todavía en Oporto, así que llegamos pronto para ver Vila Nova de Gaia: empezando por el puente de Luis I. Si queréis, lo podéis hacer con el funicular, nosotros nos hicimos los valientes, pero creo que nos equivocamos de sitio porque fue eterno bajando escaleras por la izquierda de la muralla.

Mercaconsejo: A la vuelta, no nos lo pensamos ¡y cogimos el funicular! Cuesta 2,5 euros por persona y en uno o dos minutos te lleva hasta Batalha (donde se tiene que coger si bajáis al puente con él).

Tras cruzar el puente, llegamos a la “cata de vinos” que nos regalaron el día de antes por el paseo en barco. La cata consiste en realidad en elegir entre un Porto Cruz Pink o Tawny.

Nuestro día terminó en otro de los sitios típicos que tienes que pisar si vas a Oporto: el café Majestic. Eso sí, prepara el bolsillo porque a nosotros nos costó cuatro euros un descafeinado.

Cuarto día: Aveiro, Nazaré, Estoril, Cascais y Sintra

Llegaba uno de los días más esperados, la visita a Aveiro. ¡Y no defraudó! Aparcamos en el centro comercial por 1,5 euros para dos horas. Está a dos minutos andando de las barcas para hacer el crucero de los puentes.

Barrio pesquero de Aveiro. Foto: MERCADER DE VIAJE.

Todos las empresas cuestan lo mismo, tienen un pacto para no pisarse, así que no perdáis el tiempo comparando precios. A nosotros no nos dieron recibo ni nada, así que no podemos decir el nombre porque no nos acordamos, pero nos costó 12€ por persona, estaba frente a Ale-hop. La verdad es que nuestra guía nos contó toda la historia de la ciudad, así que es recomendable para entender de qué viven y cómo ha llegado hasta ser una de las ciudades con mayor renta de Portugal, además del paseo que te dan, claro 😉

Ya que estás en Aveiro, no puedes irte de la ciudad sin ir al barrio pesquero, donde están las típicas casas de colores, que incluso se alquilan para dormir. Aquí os dejo la ubicación directa.

Nuestro siguiente punto está en Nazaré. Para ir al mirador de la playa dejamos el coche aparcado al lado de la plaza de toros. ¡Ojo! Hay gorrillas. A continuación, para ir al faro, nos metimos de nuevo en el coche y aparcamos en la mismísima puerta, donde hay como unas diez plazas. Intuimos durante el trayecto que no era muy legal lo que hacíamos, ¡pero no hubo problemas! El coste para ver el faro y su pequeño museo es de 1 euro.

Vistas de la playa de Nazaré desde el Mirador. Foto: MERCADER DE VIAJE.

Con 10 minutos bastaron para poner rumbo hacia Sintra, que sería nuestro lugar de cobijo para esa noche. Tuvimos que irnos rápido porque nuestro hotel cerraba la recepción a las 20 horas. Era el Hotel Nova Sintra, y acostumbrados a la super habitación de Oporto, se nos quedó un poco pequeña. Pero los trabajadores eran super amables y era un buen lugar para quedarse. 

Para aprovechar la tarde, nos fuimos a Estoril Cascais. Del primero vimos el castillo desde la playa así como el casino. Y de Cascais contemplamos el anochecer desde Boca do Inferno. Como llegamos pasadas las 20 horas, ¡no había zona azul de pago! Así que aparcamos justo delante. Luego dimos un paseo para cenar por el centro de la ciudad.

Quinto día: Sintra y Lisboa

Empezamos a las 9.15 aparcados ya en el Palacio da Pena. A pesar de estar en la puerta 15 minutos antes de que abrieran, ya había gente esperando para entrar. Hay diferentes aparcamientos por el camino, nosotros, al llegar tan pronto, nos la jugamos y lo metimos en el último, justo después de pasar por delante de la puerta del Palacio da Pena. 

Palacio da Pena. Foto: MERCADER DE VIAJE.

Se puede comprar un audioguía por 3 euros, no vale la pena compartir con nadie porque hay mucho jaleo de guías hablando para mucha gente, así que es mejor que cada uno lleve el suyo. Estuvimos como unas cuatro horas para ver todo el palacio y gran parte del jardín. Hay que tener en cuenta que estuvimos dentro de la cafetería un rato por la lluvia (vivimos las cuatro estaciones en solo una mañana que estuvimos).

Mercaconsejo: Compramos las entradas por internet el día de antes para ahorrarnos colas. Costó 14 euros con el 5% de descuento que tienen en su web. Es mejor si quieres evitar colas.

Por la tarde nos acercamos a Quinta da Regaleira. Aparcamos en una cuesta que bajaba del parking “oficial”, pero que sólo caben unos 10 coches, la entrada a este aparcamiento está justo delante de la puerta que da salida al parque.

Hicimos la última subida a pie hasta la entrada, después de cuatro horas en el Palacio da Pena, sufrimos un poquito, pero más cerca era imposible aparcar, ya que te sacaba de Sintra y para volver había que hacer un rodeo de unos 30 kilómetros hasta llegar de nuevo. La entrada vale 6 euros por persona, a los que había que sumar –si quieres–, 3 euros de la audioguía. Nosotros cogimos uno para compartir y aquí no hubo problema de ruidos alrededor. Tardamos unas 3 horas para verlo al completo.

Sexto día: Lisboa y Algar de Benagil

Amanecimos en Lisboa: Hotel 3k Madrid. Está un poco alejado de todo, pero con el transporte que hay en la capital lusa, no es ningún problema. Nos levantamos pronto para hacer una locura que llevaba tramando desde hace un año: ir al Algar de Benagil. Está a dos horas y media en coche desde Lisboa y cuesta 40 euros ida y vuelta el peaje, ¡pero tenía que ir!
Cuando llegamos, aparcamos en uno de los aparcamientos al aire libre que tienen y andando por el campo llegamos al agujero de la cueva visto por arriba: aquí. 
Tras esto, volvimos a la carretera por la que habíamos venido y bajamos andando hasta la playa, por la que se puede acceder a nado hasta la famosa cueva del Algar de Benagil.

Mercaconsejo: Con las condiciones que te puedes encontrar en el Atlántico, iría con algún tipo de ayuda hasta la cueva desde la playa, y no solo a nado, aunque fuera una colchoneta.

En la playa hay una empresa que alquila las tablas de padel surf y kayaks (ambas unos 25/30 euros por persona para una hora), pero como nos teníamos que ir pronto, no pudimos alquilarlos porque están tan cotizados que hasta las 16 horas no había ninguno disponible (¡A las 17 horas nos teníamos que ir!). Así que nos decidimos por un paseo en lancha durante 30 minutos por la costa, que nos metieron en numerosas cuevas, incluidas la más famosa. ¡Recomiendo este tour! Nos costó 15 euros por persona.

Llegamos a eso de las 19 horas a Lisboa para devolver el coche (al final del post explicamos con qué compañía cogimos el coche). Empezamos en la avenida da Liberdade, y vimos las tres plazas más importantes: Marqués de Pombal, del Rossio y de Figueira, además de la praça do Comércio y la Rúa Augusta, la calle más importante de la zona de ocio.

Mercaconsejo: Sale rentable que compréis el bono Viva Viagem, que por 6 euros puedes montar durante 24 horas en el metro, el autobús y el tranvía tantas veces como quieras. Lisboa está lleno de cuestas y con muchas cosas para ver, no os lo penséis.

Séptimo día: Lisboa

Comenzamos cogiendo en la plaza Figueira el tranvía 28, cuando pasas el primer pago de Viva Viagem empiezan las 24 horas de uso. Llegamos al Castillo de S. Jorge. La entrada cuesta 8,50 euros y permite entrar al teatro romano que hay a unos cinco minutos. No teníamos guía, pero nos sirvieron los audios gratis de Civitatis. Tras la visita y unas vistas espectaculares de Lisboa, bajamos al barrio del Carmo y Garret. Entramos a la iglesia del Carmo por cuatro euros. Desde allí, nos fuimos a la Pink Street y pusimos rumbo con el bus 728 hacia el Parque de las Naciones.

Octavo día: Lisboa

Otra de las paradas imprescindibles está en el Monasterio de Los Jerónimos. Llegamos prontito, pero aún así había una cola para comprar entradas impresionante… Pero aquí va nuestro mejor consejo del blog:

Mercaconsejo: Puedes comprar la entrada en el quiosco de información que hay en la plaza de la acera de enfrente. Tiene el mismo precio que la que te venden en la puerta del monasterio y por la que tienes que hacer cola, pero no te permiten comprar la doble en la que entra el billete de la torre de Belem. Así que optamos por la opción del quiosco: entramos directos y sin colas. La entrada cuesta 10 euros y te da acceso al claustro –entrar a la iglesia es gratis incluso sin entrada–.

Tras esto, marchamos hacia la Torre de Belém paseando por la escultura a los Descubridores. Al llegar, compramos también en el punto de información las entradas para evitar una cola tan enorme (aunque en este caso también había que esperar). El precio, 5 euros. Os recomiendo que cojáis también la opción del quiosco porque tienen preferencia a la hora de entrar en la torre, frente a los que hacen cola para comprar la entrada en la propia torre, algo incomprensible pero cierto.

Volvimos al monasterio de nuevo para visitar la tienda más antigua que elabora los famosos pasteles de Belém. Y desde allí, cogimos un tranvía para ir a Lx Factory, por la que dimos un paseo por todas sus calles entrando en algunas de las fábricas. ¡Impresionante! Sin duda, una buena forma de ver la Lisboa más reciente renacida tras los escombros de la crisis.

Torre de Belem. Foto: MERCADER DE VIAJE.

Noveno día: Lisboa y España

Como cogíamos el avión de vuelta por la tarde, aprovechamos la mañana para visitar el graffiti que representa lo más conocido de Lisboa, para ello hay que ir a las Escadinhas de Sao Cristovao, en el barrio de Alfama. Y por último, para irnos con una foto chula de los tranvías típicos, nos acercamos al Elevador da Bica.

Sobre el coche de alquiler

Elegimos Drive&Go, un Ford Fiesta que contratamos a través de Ryanair. El seguro lo hicimos con su intermediario (Axa), que costó 55 euros, mientras que con la compañía de alquiler era de 70 euros. No pusieron problema por ello y fueron super majos. 

En total, lo cogimos 6 días por unos 240 euros. La cifra subió unos 100 euros porque lo cogimos en Oporto y lo devolvimos en Lisboa. Además, Drive&Go nos colocó el ViaT para que pudiéramos pasar los peajes sin parar, 10 euros. Es cómodo porque en algunos peajes hay colas y con esto pasas directamente. La oficina se encuentra fuera del aeropuerto, a unos 3 minutos andando. 

Mercaconsejo: Durante los dos primeros días en Oporto dejamos el coche de alquiler en un parking que costaba 20 euros por 72 horas y puedes entrar y salir del parking las veces que quieras durante ese tiempo. Para todo ello, hay que hacer el prepago nada más dejar el coche en el parking. Nosotros, por cercanía al hotel, lo dejamos en Praça dos Poveiros. Entiendo que en el resto de aparcamientos también tienen esta tarifa, no obstante, hay un cartel informativo que lo explica. Si no, hay que pagar unos 28 euros por día, o buscar por la ciudad un lugar sin zona azul, harto complicado.

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