
En nuestro viaje de 10 días por Grecia, era imprescindible el alquiler de un coche. El problema vino después, cuando había que encontrar un lugar en el que meterlo.
Por raro que parezca a los españoles, acostumbrados a los parkings de varios pisos, subterráneos, el campo, zona azul, verde, y cualquier color, donde tienes plena libertad para estacionar el vehículo, en Grecia hay una modalidad distinta pero fiable. Hay dos opciones:
- Por un lado, dejarlo en la calle, eso sí, con algo de suerte porque normalmente los espacios para no residentes están siempre llenos. Dato: la zona azul es para residentes, no os confundáis con los colores de España.
- Dejarlo en un aparcamiento privado. A priori, te parecería algo normal. Pero hay dos tipos, los que están techados o son subterráneos, como uno de los que usamos: Syntagmatos. O los que están en una parcela abierta en medio de la calle. Nosotros probamos las dos fórmulas (la desesperación puede ser muy mala). Pero nos fiamos más del primero, ya que tenía cámaras y era imposible acceder si no eres personal del parking.
Lo curioso de dejar el coche en el parking viene cuando al pagar, tienes que decir el tiempo que estimas que lo mantendrás en su plaza y… ¡darle las llaves! Ellos mismos te dicen que dejes en la puerta del parking el coche, porque son los que lo conducen hasta su plaza. Se quedan las llaves hasta que lo recoges, porque durante el día, en algunas ocasiones tienen que cambiarlo de sitio según las necesidades. En el caso de Syntagmatos tenemos la sensación de que lo dejaron siempre en el mismo lugar. No así en el aparcamiento al aire libre que había unos metros cerca: los metían con calzador, y para sacar uno, tenían que mover unos cuantos dependiendo de la plaza en la que lo habían dejado si bloqueaban su paso.
Previo permiso de los trabajadores, podías acceder a tu coche durante las horas que habías pagado por si necesitabas cualquier cosa del vehículo. Nosotros pagamos 24 horas, que salió a 23 euros en el lugar mencionado. Y podías sacarlo y volver a meterlo en un tiempo si así lo pedías.
Por nuestra parte, trataron el coche bien, ya que salió sin ningún rasguño. Tienen tanta maña con los coches que los conducen con mucha locura por espacios reducidos, pero de manera efectiva por lo que respecta a nuestra experiencia.
Dato: la desesperación de los turistas es compartida por los griegos, que llegaron a crear la app Parkaround para buscar estacionamiento más barato.
¿Cómo conducen los griegos?
Lo sabemos, conducir por Grecia puede ser harto estresante. ¿Al final te acostumbras? Siempre y cuando ‘al final’ signifique ‘en unos años’. Son agresivos al volante, y uno de los mayores miedos puede ser las motos, que adelantan por cualquier lado: izquierda, derecha y si pudieran, por el capó de tu coche. Además, una amplia parte de los usuarios no llevan casco. Durante nuestros días por sus carreteras fueron más de un accidente los que vimos donde estaban implicados, eso sí, sin grandes sustos por lo que parecía. Así que, tranquilidad.
Fuera de la capital, en nuestra incursión por el Peloponeso y Meteora, fuimos conscientes de otro de los aspectos curiosos de los griegos. Conducen saliéndose de su carril por la derecha. ¿El motivo? Dejar espacio entre los dos carriles para que puedan adelantar en cualquier momento los que vienen por detrás o por delante. Nosotros al final, optamos también por echarnos a un lado porque incluso los camiones te adelantan por línea continua y tramos sin visibilidad apenas.
Nuestro coche de alquiler
Como decíamos, tuvimos un itinerario importante que empezó y acabó en Atenas, pero con el que recorrimos el Peloponeso y Meteora. Nuestra opción fue alquilar el coche en Drive. Te llevan en transfer desde el aeropuerto hasta sus oficinas, que están a unos 10 minutos. Nosotros llamamos desde el aeropuerto para avisar que ya estábamos, y vinieron a por nosotros incluso antes de tiempo. El punto de encuentro fue en la parada de autobús regular para ir a Atenas. Al lado está el parking para los transfers de rent a car. Cuando llegamos nos dieron hasta una botella de agua congelada, estábamos a 40 grados, así que fue de agradecer…
Nuestra experiencia con Drive fue buenísima. Era la opción más barata, y no se notó en nada. Nos dieron un Citroen C3 totalmente nuevo, tenía solo 2.000 km. Lo devolvimos y salió sin ningún rasguño. ¡Éxito!